ARQUEOLOGÍA: La Piedra Rosetta, la piedra que descifró Egipto


Fue un descubrimiento excepcional que sorprendió a propios y extraños por el gran valor histórico de la pieza.

En 1799 Napoleón, en pleno apogeo expansionista, invadió Egipto arrebatándolo de la influencia otomana. Pero no era una conquista cualquiera, no era una muesca más en el revólver del Gran Emperador, una medalla más en su iluminado pecho. No era lo mismo y Napoleón lo sabía. Por eso preparó la expedición y posterior asentamiento en la costa egipcia con gran meticulosidad.

Conforme el ejército francés fue avanzando y ganando terreno, se creaban campamentos y pronto empezaron los procesos de extracción de artefactos y su estudio. Y tenían trabajo. ¡Vaya que si tenían! No paraban de aparecer artefactos antiguos de todo tipo. En una de esas jornadas de trabajo de campo junto al puerto de la ciudad de Rosetta, asomó la cabeza una extraña piedra oscura rosettaque llamó la atención de los investigadores en seguida por lo que fue transportada al Institute d’Egypte en El Cairo en 1799.
La piedra, de basalto oscuro con una leve tonalidad rosácea, de 1’14 metros y de gran peso, contaba con una serie de inscripciones en diferentes lenguas, tres en concreto. Un descubrimiento excepcional que sorprendió a propios y extraños por el gran valor histórico de la pieza. Todo hacía indicar que la piedra contenía un mismo texto en tres escrituras diferentes. ¡Y una de ellas era jeroglífica!
Este hallazgo abría la puerta a una posible traducción de la escritura jeroglífica. Se conocía el griego antiguo y el demótico, por tanto, era cuestión de tiempo hacerse con la traducción jeroglífica. Y todo esto en un contexto bélico en el que los franceses estaban dispuestos a defender cada palmo de terreno conquistado.
La roca de forma irregular contenía fragmentos de pasajes escritos en jeroglíficos egipcios, escritura demótica y griego antiguo. Los arqueólogos concluyeron que estas inscripciones habían sido realizadas por sacerdotes en honor al rey de Egipto Ptolomeo V, en el siglo II a.C. Por otra parte, el fragmento escrito en griego anunciaba que los tres pasajes realizados en las distintas escrituras tenían el mismo significado. Esto aportó la clave para entender los jeroglíficos egipcios. Varios expertos colaboraron en el profundo análisis de la Piedra Rosetta. El egiptólogo francés Jean-Francois Champoillon, un autodidacta de lenguas antiguas, descifró los jeroglíficos utilizando su conocimiento del griego como guía. La traducción de las inscripciones de la Piedra Rosetta confirió a los investigadores una novedosa vía de acceso al estudio de la cultura egipcia.
Este valioso objeto histórico ha sido conservado en el Museo Británico, en Londres, desde el año 1802, excepto por un breve período de tiempo durante la Primera Guerra Mundial. En aquel momento, las autoridades del museo trasladaron la Piedra Rosetta, junto con otros preciados elementos de la colección, a una ubicación subterránea para resguardarla de las bombas.
¿Qué dice la Piedra de Rosetta?
Lo que desempolvó la traducción de la piedra fue un texto escrito por unos sacerdotes del período Ptolemaico, en el 196 a.C., donde se reflejaba un decreto que ensalzaba la figura del faraón Ptolomeo V en el primer aniversario de su reinado alabando todas las cosas buenas que el faraón había hecho para la gente de Egipto. Período de gran convulsión política.
El texto aparece en tres idiomas porque eran los tres que se utilizaban en la época en esa región: jeroglífico (usado básicamente por los sacerdotes, que en esa época eran prácticamente los únicos que sabían escribirlo), en demótico (como escritura autóctona) y el griego (la escritura utilizada por el poder). Para que te hagas una idea es como si una Comunidad Autónoma con varios idiomas co-oficiales, publica un comunicado en ambas lenguas y en el año 6000 (dentro de 4000 años) encuentran el texto. Sería todo un descubrimiento.
Dato
La Piedra de Rosetta tiene 112,3 cm de altura, 75,7 cm de ancho y 28,4 cm de espesor, mientras que su peso se estima aproximadamente en 760 kilogramos.
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Fuente: www.arqueoblog.com / www.pe.tuhistory.com / www.es.wikipedia.org
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