jueves, 7 de abril de 2016

MISTERIOS: Tres breves historias de dinosaurios que convivieron con humanos en África

   


Estos son curiosas historias africanas de encuentros con dinosaurios.

Mokèle Mbèmbé
Traducido de la lengua linkala vendría a significar “el que detiene los ríos”, y se trata de una especie de monstruo presente en mitos y leyendas de distintas culturas de África central. Se menciona su existencia por primera vez, para consumo occidental, en 1776, en la Historia de Loango, Kakonga y otros imperios en África, escrito por el misionero francés Abbé Lievain Bonaventure Poyart. La historia de este monstruo está extendida por la cuenca del Congo y se sabe de ella en países como Camerún, Gabón, República Centroafricana y República Popular del Congo.

Mokèle Mbèmbé sería un monstruo acuático de gran tamaño, cuello muy alargado y cabeza parecida a la de un caballo. Aunque herbívoro, se trataría de un animal agresivo, capaz de matar humanos. A lo largo del siglo XX se realizaron varias expediciones para contactarlo y documentar o desmentir su existencia, pero hasta ahora no hay ninguna prueba aceptable.
Algunos exploradores consideran que podría tratarse de un saurópodo, una clase de dinosaurio que existió desde hace 210 millones de años hasta hace 65.
Ninki-nanka
Este animal sería similar a un cocodrilo, pero de mayores dimensiones –hablan de unos 45 metros– y se encontraría en África Occidental. En algunos relatos se dice que escupe fuego y tiene alas, como si fuera un dragón, pero las muertes que se le atribuyen son más bien de carácter mágico, pues basta verlo para enfermar y morir poco después.
En 2006 se realizó una expedición en Gambia con intenciones de encontrarlo, sin éxito, pero con una buena cobertura por parte de la BBC.
Emela ntouka
Las descripciones de este animal son tan ambiguas que podría tratarse de un gran reptil o de un mamífero ungulado. Es de mayor tamaño que un elefante, posee un gran anillo alrededor del cuello, como una gran tiara, y el cuerpo cubierto por una armadura con la rugosidad de la piel de los cocodrilos. Posee un cuerno en la cabeza y muy mal carácter, y es capaz de cornear y destripar elefantes.
Para algunos criptozoólogos (una disciplina que estudia la existencia de animales improbables), por la descripción podría tratarse de una especie de triceratops, un género de dinosaurios que vivieron hace 68 millones de años.
Curiosamente, uno de los dinosaurios que convivieron con humanos más famosos del mundo se encuentra en Europa, el monstruo de Loch Ness, cariñosamente conocido como “Nessie”, cuya existencia, a pesar de numerosas expediciones y uso de los mayores avances tecnológicos para la exploración, tampoco ha podido ser confirmada. Tal vez sea cierto que la distancia que nos separa, 65 millones de años, es insalvable, pero los dinosaurios siguen insistiendo en dar el salto y aparecer más allá de nuestra imaginación.
Lo que sí es cierto es que jamás un humano vivió al mismo tiempo que un dinosaurio.
Fuente: www.supercurioso.com
Imágenes: Wikipedia
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