martes, 16 de agosto de 2016

SITIOS MISTERIOSOS: Las Iglesias talladas en la roca de Lalibela, las joyas de Etiopía

   



Estas iglesias talladas en la roca fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1978, son un conjunto de iglesias rupestres excavadas en la roca basáltica rojiza de las colinas de la ciudad monástica de Lalibela, en Etiopía. 

Las misteriosas iglesias subterráneas, unos monumentos monolíticos extraídos de la piedra en Lalibela, han sido utilizadas ininterrumpidamente por los sacerdotes ortodoxos desde los siglos XII y XII, cuando ésta lejana ciudad de montaña era todavía la capital de la importante dinastía Zagwe. El propósito de cada iglesia ha eludido la labor de los historiadores modernos: cada edificio es único en su tamaño, forma y ejecución, están esculpidos con precisión sobre la piedra (algunos dicen que por miles de trabajadores) y algunos de ellos están fastuosamente decorados.

Cuenta la leyenda que por lo menos una de las iglesias fue construida por ángeles en un solo día; otra leyenda cuenta que las iglesias nacieron de un sueño del rey Zagwe.
Las once iglesias fueron excavadas bajo la superficie de la tierra, llegando en algunos casos a alcanzar los 10 metros de altura. Están rodeadas por patios y zanjas que las conectan entre sí, constituyendo un entresijo de túneles y pasadizos entre un edificio y el próximo. Las iglesias son tesoros en Etiopía como las grandes pirámides lo son en Egipto. La ciudad de Lalibela, emplazada entre escarpados barrancos de más de 2.500 metros, es una verdadera delicia.
Iglesia "Biet Ghiorgis", tallado en una sola pieza de roca
Patrimonio de la humanidad
Pero ¿quién fue el artífice de esta maravilla de la humanidad? Como explica Juan González Núñez en su interesante libro Etiopía, hombres, lugares y mitos, las iglesias fueron mandadas construir por el monarca de Lalibela, quien reinó entre los siglos XII y XIII. Así lo atestiguan las Actas de Lalibela, obra publicada en el siglo XV y que los mismo están rodeados de mitos y leyendas, se cuenta como el santo rey fue arrebatado al cielo, donde pudo contemplar construcciones maravillosas, y que Dios le ordenó hacer algo parecido en el lugar que él le indicaría una vez vuelto a la tierra.
Las mismas Actas afirman que, en los años que duró la construcción, los ángeles se unían a los trabajadores durante el día, mientras por la noche, cuando los hombres dormían, ellos solos hacían el doble de trabajo de una jornada.
Cuando Francisco Alvares, capellán de una embajada portuguesa que viajó por Etiopía entre 1520 y 1526, descubrió Lalibela, hizo una detallada descripción de cada iglesia y terminó afirmando: «No quiero escribir más acerca de estas obras, porque temo que si escribo más, nadie me va a creer… Pero juro delante de Dios, en cuyas manos estoy, que todo lo que escribí es verdad y que la verdad es mucho más de lo que he escrito».
Todo el conjunto fue nombrado Patrimonio de la humanidad por la Unesco en el año 2005 y actualmente se encuentra en fase de rehabilitación para reparar los daños causados por erosión.
Este lugar es una buena muestra gráfico de el popular dicho “La fe mueve montañas”, aunque en este caso, más que moverlas las ha transformado.
Existen tres tipos diferentes de iglesias:
Iglesias construidas en cuevas - Estructuras sencillas construidas dentro de una cueva natural. Makina Medhane Alem y Yemrehanna Kristos cerca de Lalibela son buenos ejemplos.
Iglesias excavadas en la roca - excavadas en una pared de roca y a veces usando para ensancharse una cueva existente. Aba Libanos, Bet Meskel, y Bet Denagil en Lalibela pertenecen a este grupo.
Iglesias monolíticas - oradadas en la roca en una sola pieza y separada de ésta por trincheras por todos sus lados excepto por la base. Bet Medhane Alem, Bet Mariam, Bet Emmanuel y la de Bet Giyorgis en forma de cruz son las obras maestras de Lalibela en este grupo.
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